Pez Disco
Cojín verde brillante de Riccia fluitans sobre piedras planas con pequeñas burbujas de oxígeno atrapadas (imagen generada con AI) AI
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0 cm · Plantas de acuario

Riccia fluitans: la hepática flotante y su uso como tapiz sumergido

La Riccia fluitans es una pequeña planta acuática formada por talos finos y ramificados en horquilla, de un verde claro muy luminoso. Cada fragmento mide pocos milímetros, pero en conjunto forma masas esponjosas que flotan cerca de la superficie. Cuando se sumerge y se fija a una piedra, crea cojines compactos que recuerdan a un césped muy fino.

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11 cm

Descripción de Riccia fluitans

Uno de sus rasgos más llamativos es la capacidad de retener pequeñas burbujas de oxígeno entre los talos cuando la fotosíntesis es intensa. Ese brillo plateado sobre el verde la convirtió en un clásico de los acuarios de diseño. Sin luz suficiente, sin embargo, el efecto desaparece y la planta adquiere un tono apagado.

22 cm

Origen y grupo

Riccia fluitans es una hepática con distribución muy amplia en el mundo, presente en charcas, acequias y aguas tranquilas de climas templados y cálidos. No pertenece a los musgos, aunque comparte con ellos la ausencia de flores y raíces verdaderas. En la naturaleza vive sobre todo flotando, y en el acuario se cultiva tanto flotante como sujeta.

33 cm

Flotante o sumergida

Como planta flotante resulta muy sencilla: basta dejarla en la superficie, donde recibe luz abundante y absorbe nutrientes del agua. Ofrece refugio a alevines y gambas, y reduce la luz que llega al fondo. Por esta razón se utiliza a menudo en acuarios de cría o en tanques con peces que prefieren zonas en penumbra.

Sumergida, Riccia fluitans exige más cuidados. Hay que atarla a una piedra o raíz con red fina o hilo, porque tiende a soltarse y subir. Con buena luz y CO2 forma un cojín denso, mientras que en condiciones pobres se deshace en fragmentos. Muchos aficionados la consideran una planta exigente cuando se cultiva de esta manera.

44 cm

Luz, CO2 y nutrientes

En superficie le basta una luz moderada, ya que está muy cerca de la lámpara. Sumergida necesita iluminación media a alta para mantener el color y la densidad. El aporte de CO2 marca la diferencia en el cultivo sumergido, y sin él la planta crece floja y suelta con facilidad fragmentos que acaban en el filtro.

Absorbe los nutrientes directamente del agua, de modo que el sustrato no tiene importancia. Un abonado líquido equilibrado mantiene el verde intenso, y la falta de nitrógeno o hierro se traduce en tonos amarillentos. Por su crecimiento rápido compite con las algas por los nutrientes disponibles, una ventaja apreciada en acuarios recién montados que todavía no se han estabilizado.

55 cm

Temperatura, agua y pez disco

Orientativamente tolera entre 15 y 30 °C y se adapta a aguas blandas o de dureza media, con pH ligeramente ácido o neutro. Su rango térmico amplio permite cultivarla en acuarios fríos y tropicales. Las variaciones bruscas de parámetros le afectan menos que a otras plantas finas, sobre todo cuando se mantiene flotando.

Para un acuario de pez disco a 28–30 °C resulta una opción útil como planta flotante, que matiza la luz y crea zonas sombreadas donde los discos se sienten más seguros. Sumergida encaja con reservas, porque estos tanques suelen tener luz suave y sin CO2. Conviene dejar parte de la superficie libre para el intercambio de gases.

66 cm

Cuidados, poda y propagación de Riccia fluitans

Los cuidados habituales consisten en retirar el exceso de manera regular, tanto en la superficie como en los cojines sumergidos. Un cojín demasiado grueso se oscurece en la base y termina despegándose. Podar con tijeras curvas y aspirar los fragmentos sueltos evita que se dispersen por todo el acuario o que obstruyan la entrada del filtro.

Su propagación no requiere técnica alguna, porque cualquier fragmento sano crece y se divide con rapidez. Para formar un nuevo cojín basta reunir un puñado de talos sobre una piedra y sujetarlos con red. El sobrante de la poda puede dejarse flotando en otro acuario o en un recipiente con luz para disponer de reserva.

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Problemas frecuentes, precio y compra

El oscurecimiento de la base, la fragmentación constante y las algas filamentosas enredadas entre los talos son los problemas habituales. Detrás suelen estar la falta de luz, de CO2 o de poda. Retirar las zonas dañadas, aclarar el cojín y revisar la iluminación suele devolver a la planta su color verde claro característico.

En cuanto al precio, Riccia fluitans figura entre las plantas más asequibles del comercio, porque crece tan deprisa que los aficionados la reparten o la intercambian con facilidad. El precio depende de la cantidad y del formato, suelta en porción o ya atada a una piedra. Conviene revisarla antes de añadirla, porque los fragmentos pueden traer caracoles o algas.

88 cm · Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿La Riccia fluitans es un musgo?

No exactamente. Es una hepática, un grupo de plantas sin flores emparentado con los musgos pero distinto de ellos. Su cuerpo no tiene hojas ni tallos verdaderos, sino un talo plano que se ramifica en horquillas. En el comercio se vende junto a los musgos porque se usa de forma parecida en el acuario.

¿Cómo se fija la riccia a una piedra?

Al no producir raíces de anclaje, se sujeta con una red fina, hilo de nailon o una malla que la mantenga pegada a la piedra o la raíz. Con el tiempo crece a través de la red y la oculta. Sin sujeción la planta asciende hacia la superficie y termina flotando por todo el acuario.

¿Sirve en un acuario de pez disco?

Sí, con matices. Tolera temperaturas cálidas y suele aceptar el rango de 28–30 °C, sobre todo como planta flotante, donde recibe mucha luz y da sombra a los discos. Sumergida necesita luz intensa y CO2, condiciones poco habituales en estos tanques. Conviene evitar que la capa flotante cubra toda la superficie.

¿Por qué la riccia sumergida se vuelve marrón?

El oscurecimiento suele aparecer en las capas inferiores del cojín, que quedan sin luz cuando la planta crece demasiado. También influyen la falta de CO2 y la acumulación de suciedad entre los talos. Se recomienda podar con frecuencia, retirar las partes oscuras y renovar el cojín cuando pierde firmeza y empieza a desprenderse.

¿Puede invadir el acuario?

Como planta flotante crece con rapidez y se dispersa con cualquier corriente. Fragmentos pequeños acaban en el filtro, entre otras plantas o en la superficie. No daña a los peces, pero exige recogida regular para que no tape la luz. Es preferible mantenerla en una zona delimitada si se quiere conservar un aspecto ordenado.

Redacción y método Revisión de la redacción: 24 de agosto de 2026. El ritmo de crecimiento de Riccia fluitans depende del sustrato, la fertilización y la luz de cada acuario, así que sus valores son una orientación de partida. Cómo se elaboran los textos.