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Acuario de agua dulce con plantas y raíz, termómetro en el cristal y tubos de test de agua delante (imagen generada con AI) AI
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0 cm · Agua del acuario

Parámetros y cuidados básicos del agua del acuario para los peces

El agua del acuario no es un simple soporte: es el medio en el que los peces respiran, comen, excretan y se defienden de los patógenos. Un equipo caro no compensa un agua inestable, mientras que un tanque modesto con parámetros constantes suele mantener peces sanos durante años. Por eso muchos problemas empiezan en el agua.

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Por qué el agua del acuario importa más que el equipo

Los peces no perciben el agua clara o turbia como la ve el aficionado. Lo que les afecta son sustancias invisibles: amoníaco, nitrito, cloro, minerales disueltos y la cantidad de oxígeno. Un agua cristalina puede ser tóxica y otra teñida por raíces, ideal. Medir con regularidad es la única forma de saber qué ocurre en el agua del acuario.

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Los parámetros del agua del acuario que conviene conocer

La temperatura condiciona el metabolismo de los peces y la cantidad de oxígeno que admite el agua: cuanto más caliente, menos oxígeno disuelto. El pH indica si el agua es ácida o alcalina, y la dureza mide los minerales disueltos, sobre todo calcio y magnesio. Estos tres valores determinan qué especies pueden convivir juntas.

A ellos se suman los compuestos nitrogenados, la conductividad y el oxígeno. La conductividad, expresada en microsiemens, da una idea rápida del total de sales disueltas y resulta útil cuando se trabaja con agua osmotizada. El oxígeno rara vez se mide en casa, pero se cuida con buena circulación superficial y sin superpoblar el tanque.

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Compuestos nitrogenados y ciclado

Los peces y la comida sobrante liberan amoníaco, que las bacterias del filtro convierten en nitrito y después en nitrato. Ese proceso, el ciclo del nitrógeno, necesita semanas para establecerse en un acuario nuevo. Mientras el filtro madura, el amoníaco y el nitrito pueden alcanzar niveles peligrosos aunque el agua parezca perfecta a la vista.

En un acuario maduro, amoníaco y nitrito deberían medirse en cero o muy cerca. El nitrato se acumula poco a poco y se controla con cambios de agua y con plantas de crecimiento rápido. Una subida inesperada de amoníaco suele indicar un pez muerto oculto, exceso de comida o un filtro que se ha detenido.

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Dureza, pH y agua blanda

La dureza general, o GH, refleja el calcio y el magnesio, mientras que la dureza de carbonatos, o KH, mide la capacidad del agua para amortiguar cambios de pH. Un KH muy bajo deja el pH expuesto a oscilaciones bruscas, sobre todo de noche o cuando se añade CO2 para las plantas. Ambos valores se interpretan juntos.

Muchos peces sudamericanos proceden de aguas blandas y ácidas, mientras que los cíclidos africanos o los vivíparos prefieren agua dura y alcalina. Más importante que alcanzar una cifra exacta es la estabilidad, porque los peces se adaptan mejor a un valor algo distinto pero constante que a correcciones bruscas. Los ajustes se hacen siempre de forma gradual.

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Agua del grifo, ósmosis y mezclas

El agua del grifo varía mucho según la región: hay zonas con agua muy blanda y otras con agua muy dura y calcárea. La compañía de suministro suele publicar análisis con valores medios de dureza y pH. Casi siempre contiene cloro o cloraminas para su desinfección, que deben neutralizarse con un acondicionador cada vez que se usa.

Cuando el agua del grifo es demasiado dura para las especies elegidas, muchos aficionados recurren a la ósmosis inversa, que retira la mayor parte de las sales disueltas. El agua osmotizada se mezcla después con agua del grifo o se remineraliza hasta la dureza deseada. Una calculadora de mezcla ayuda a estimar las proporciones sin tanteo.

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Mantenimiento y cambios de agua

Los cambios parciales de agua retiran nitrato, restos orgánicos y compuestos que el filtro no elimina, y reponen minerales. Como orientación general se citan cambios semanales de entre un veinte y un treinta por ciento, ajustados a la población y al tamaño del tanque. El agua nueva debe tener temperatura y parámetros similares a los del acuario.

Un cuaderno de mediciones resulta muy útil. Anotar pH, dureza, nitrato y temperatura del agua del acuario cada semana permite detectar tendencias, como un pH que baja poco a poco o un nitrato que sube más rápido de lo habitual. Detectar un cambio lento a tiempo evita muchas intervenciones de urgencia y ayuda a relacionar causas con efectos.

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El agua del pez disco

El pez disco procede de aguas amazónicas cálidas, blandas y ácidas, y en acuario se mantiene orientativamente a 28–30 °C. Tolera mal los compuestos nitrogenados, por lo que muchos criadores practican cambios de agua más frecuentes que en un acuario comunitario. La calidad constante del agua del acuario influye directamente en su apetito, su color y su resistencia.

Los discos criados en cautividad suelen aceptar un abanico de pH y dureza más amplio que los salvajes, que necesitan agua muy blanda. En cualquier caso, la prioridad es la estabilidad: un acuario de disco con valores constantes y sin amoníaco funciona mejor que uno con cifras teóricamente perfectas que cambian de una semana a otra.

88 cm · Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué parámetros del agua hay que medir en un acuario?

Lo básico es medir temperatura, pH, dureza general y de carbonatos, amoníaco, nitrito y nitrato. En acuarios con agua osmotizada también resulta útil la conductividad. En un tanque nuevo las mediciones son frecuentes, cada pocos días; en uno maduro y estable suele bastar con controles semanales y con vigilar cualquier cambio de comportamiento de los peces.

¿Se puede usar agua del grifo en el acuario?

Sí, en muchos casos, siempre que se neutralicen el cloro y las cloraminas con un acondicionador y que su dureza y pH sean adecuados para las especies. En regiones de agua muy dura puede ser necesario mezclarla con agua osmotizada. Conviene consultar el análisis publicado por el suministro y comprobarlo con test propios.

¿Qué es más importante, el pH exacto o la estabilidad?

La estabilidad. Los peces se adaptan razonablemente a un valor algo alejado del ideal si se mantiene constante, mientras que las oscilaciones bruscas provocan estrés y debilitan sus defensas. Perseguir una cifra concreta con correcciones rápidas suele causar más daño que dejar el agua estable dentro de un rango aceptable para la especie.

¿Cada cuánto hay que cambiar el agua del acuario?

Como orientación se citan cambios semanales de entre un veinte y un treinta por ciento en acuarios comunitarios. La frecuencia real depende de la población, la alimentación, las plantas y el nivel de nitrato medido. En acuarios de pez disco se practican a menudo cambios más frecuentes, siempre con agua de temperatura y parámetros similares.

¿Por qué el agua clara puede ser peligrosa?

Porque las sustancias más dañinas para los peces, como el amoníaco, el nitrito o el cloro, son invisibles. Un acuario recién montado puede tener un agua transparente y, aun así, intoxicar a sus habitantes. Solo las mediciones indican si el agua es segura, ya que la transparencia dice muy poco sobre su calidad química.

Redacción y método Agua del acuario: texto de la redacción de Pez Disco, revisado el 31 de julio de 2026. Cómo se elaboran los textos.