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Cardumen de pequeños tetras girando a la vez en un acuario plantado tranquilo (imagen generada con AI) AI
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¿Tienen orejas los peces? El oído de los peces y la línea lateral

Los peces no tienen orejas externas ni orificios auditivos visibles, lo que hace pensar que no oyen. La realidad es otra: el oído de los peces es interno, está bien desarrollado y se aloja dentro del cráneo a ambos lados del cerebro. No necesitan pabellones auditivos porque viven en un medio que transmite el sonido de forma diferente al aire.

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Sin orejas, pero con oído

En el agua, el sonido viaja más rápido y con menos pérdida que en el aire. Además, la densidad del cuerpo de un pez es parecida a la del agua, de modo que las ondas sonoras lo atraviesan casi sin obstáculo y llegan al oído interno. Unas orejas externas, en ese contexto, no aportarían ninguna ventaja real.

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Cómo funciona el oído de los peces por dentro

Por dentro, el oído de los peces está formado por un sistema de cavidades y canales llenos de líquido. En su interior hay células sensoriales provistas de pequeños pelos y, sobre ellas, unas piezas minerales densas llamadas otolitos. Cuando llega una vibración, los otolitos se mueven con un ligero retraso respecto al resto del cuerpo.

Ese desfase dobla los pelos sensoriales y genera señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonido. El mismo órgano informa también sobre la posición y el movimiento del cuerpo, por lo que interviene en el equilibrio. Gracias a él, un pez sabe si está inclinado, si gira o si asciende, incluso en plena oscuridad.

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Los otolitos, piedras que cuentan la edad

Los otolitos crecen a lo largo de toda la vida del pez, depositando capas sucesivas de material mineral. Esas capas forman anillos parecidos a los de un tronco, y por ello se utilizan para estimar la edad de muchas especies, sobre todo en peces de interés pesquero. Su forma también varía entre especies.

En el acuario no son visibles ni requieren cuidados, pero ayudan a entender lo sensible que es el oído de los peces a las vibraciones. Un movimiento brusco del agua, un golpe en el cristal o un objeto que cae al tanque desplazan los otolitos y generan una señal intensa. Para un animal pequeño, esa sacudida equivale a un estruendo.

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La línea lateral, un complemento del oído de los peces

Además del oído interno, los peces cuentan con la línea lateral, una serie de órganos sensoriales que recorre los costados y la cabeza. Detecta movimientos del agua y vibraciones de baja frecuencia muy cercanas, lo que la convierte en un complemento del oído para percibir lo que sucede en el entorno inmediato.

La frontera entre oír y sentir el movimiento del agua es difusa en los peces. Los sonidos graves y cercanos se perciben a la vez con el oído y con la línea lateral. Por eso un cardumen reacciona al instante ante un depredador cercano, y un pez nota las vibraciones de un filtro mal colocado.

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El aparato de Weber

Algunos grupos de peces disponen de una mejora notable de la audición: el aparato de Weber. Es una cadena de pequeños huesos que conecta la vejiga natatoria con el oído interno. La vejiga, llena de gas, vibra con el sonido y actúa como amplificador, y los huesecillos transmiten esa vibración al oído.

Este sistema aparece en carácidos, como los tetras, en ciprínidos, como barbos y rasboras, y en siluros, como corydoras y plecos. Estos peces suelen oír un abanico de frecuencias más amplio que otros. Muchos de los habitantes más comunes del acuario pertenecen a estos grupos, de ahí su sensibilidad ante ruidos y vibraciones.

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Peces que también emiten sonidos

Oír tiene sentido porque muchos peces también producen sonidos. Algunos siluros generan chasquidos frotando los radios de sus aletas pectorales, otros hacen vibrar la vejiga natatoria mediante músculos especiales, y varios cíclidos emiten sonidos con los dientes faríngeos durante el cortejo o al defender el territorio. Son señales débiles, apenas audibles fuera del agua.

Esos sonidos forman parte de la comunicación entre individuos de la misma especie. Sirven para advertir a un rival, atraer pareja o mantener el contacto en aguas turbias. En un acuario doméstico rara vez se oyen, pero existen, y el ruido de fondo constante de bombas o vibraciones puede dificultar esa comunicación natural.

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Ruido y vibraciones en el acuario

Conocer cómo funciona el oído de los peces tiene consecuencias prácticas. Conviene no golpear el cristal, cerrar la tapa con suavidad y evitar dejar caer objetos dentro del tanque. El mueble debe ser estable y no transmitir vibraciones, y las bombas y filtros se colocan de manera que no golpeen las paredes ni resuenen contra el vidrio.

También importa la ubicación del acuario. Lejos de puertas que se cierran con fuerza, de electrodomésticos ruidosos y de altavoces potentes, los peces viven con menos estrés. En especies sensibles, como el pez disco, un entorno tranquilo se nota en colores más estables, mejor apetito y un comportamiento menos asustadizo frente al cristal.

88 cm · Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Los peces pueden oír?

Sí. Aunque no tienen orejas visibles, los peces poseen un oído interno dentro del cráneo que capta las vibraciones del sonido. El agua transmite el sonido con eficacia, y el propio cuerpo del pez conduce esas vibraciones hacia el oído. Muchas especies oyen especialmente bien los sonidos graves y de baja frecuencia.

¿Qué son los otolitos?

Los otolitos son pequeñas piezas minerales situadas en el oído interno de los peces. Se mueven con las vibraciones y con los cambios de posición, y estimulan células sensoriales que informan al cerebro sobre el sonido y el equilibrio. Crecen por capas a lo largo de la vida, por lo que se emplean para estimar la edad de muchos peces.

¿Molesta a los peces dar golpes en el cristal?

Sí, y bastante. El vidrio transmite el impacto al agua como una vibración intensa que el oído interno y la línea lateral perciben con claridad. Los golpes repetidos provocan sustos, carreras contra las paredes y estrés acumulado. En especies sensibles, como el pez disco, este estrés se refleja en colores oscuros y menos apetito.

¿Los peces hacen ruidos?

Algunos sí. Ciertos siluros producen chasquidos frotando los radios de sus aletas pectorales, y varios grupos emiten sonidos con la vejiga natatoria o con los dientes faríngeos. Suelen ser sonidos débiles, difíciles de oír fuera del agua, que intervienen en el cortejo, la defensa del territorio o la comunicación dentro del grupo.

¿Afecta la música alta al acuario?

El sonido del aire pasa con dificultad al agua, pero las vibraciones transmitidas a través del suelo y del mueble llegan con facilidad. Unos altavoces potentes apoyados cerca del acuario, o un subwoofer en el mismo suelo, pueden estresar a los peces. Conviene alejar estas fuentes de vibración y apoyar el tanque sobre una base estable.

Redacción y método ¿Tienen orejas los peces? Así funciona el oído de los peces: texto de la redacción de Pez Disco, revisado el 1 de septiembre de 2026. Cómo se elaboran los textos.