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Capturan en el Cantábrico diversas especies de peces tropicales

En los últimos años, los pescadores del Cantábrico se han habituado a recoger entre sus redes algunas especies nada habituales. 

Se trata de peces tropicales como el tarpón, el merlín o alguna extraña variedad del pez de San Pedro que cada vez son más frecuentes en las aguas del norte de España e incluso en las de Irlanda. Los científicos atribuyen esta singular colonización al calentamiento progresivo de las aguas, un cambio climático detectado por los principales centros de investigación del país.En este sentido, Luis Valdés, biólogo y director del Centro Oceánico de Gijón, dependiente del IEO, precisa que entre 1995 y el 2001, las aguas de la cornisa cantábrica se han recalentado alrededor de 0,04 grados por año.

Entre el arranque del siglo veinte y los años sesenta, los científicos calculan que sólo había subido un grado. A su juicio, la aparición de estas especies no perjudicará la cadena trófica de esta zona, ya que la aparición de peces tropicales es «todavía muy baja en número. Se trata de apariciones esporádicas, más curiosas que otra cosa. El peligro en este tipo de casos -explica- puede venir asociado a las aguas de lastre de los mercantes y con especies que pueden convertirse en plagas, pero este no es el caso».DesplazamientoSea como fuere, Valdés precisa que el desplazamiento hacia el norte de peces de aguas más cálidas comenzó hace varias décadas, hasta el punto de que, en estos momentos, se pueden capturar desde la zona del Algarve, en el sur de Portugal, hasta las aguas de Irlanda e incluso las de Escocia.

El científico del IEO sostiene que, al margen de estas peculiares capturas, el calentamiento de las aguas sí puede generar un problema para algunas especies, caso de los túnidos o la sardina. De hecho, matiza que el año pasado los resultados de la costera de bonito fueron muy malos -la escasez de capturas fue notable- debido precisamente a la subida de la temperatura. «El IEO defendió, y así se lo hizo saber a las autoridades, que la costera no fue nada buena no por el Prestige , como se aseguró desde algunas partes, sino por un problema térmico. El verano se adelantó y eso perjudicó la campaña», argumenta. Paradójicamente, en la costera del año pasado los barcos detectaron una presencia mucho mayor de merlines, una especie procedente del Caribe, a raíz de ese calentamiento de las aguas. «En todo caso -concluye-, el 2003 fue un ejercicio extraordinario que confiamos en que no se repita porque diez años como el pasado generarían un problema más serio».

Fuente: Voz galicia

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